Una caída puede cambiar radicalmente la vida de una persona mayor.
Además de las posibles lesiones, puede aparecer algo igualmente importante: el miedo a volver a caer.
Ese miedo provoca que la persona reduzca sus movimientos, salga menos y pierda fuerza muscular. Se crea así un círculo que puede terminar aumentando todavía más el riesgo.
Por eso, cuando hablamos de cuidado de personas mayores en casa, la prevención de caídas debe ocupar un lugar prioritario.
¿Por qué se producen más caídas con la edad?
No existe una única causa.
El equilibrio puede disminuir, la musculatura pierde fuerza y la visión puede empeorar.
También pueden influir determinados medicamentos, problemas de tensión arterial o enfermedades.
Pero el entorno tiene igualmente una gran importancia.
Una alfombra que lleva treinta años en el mismo lugar puede convertirse de repente en un obstáculo.
El baño: uno de los espacios que debemos revisar
Agua, superficies lisas y movimientos complejos convierten al baño en una zona especialmente sensible.
Es recomendable valorar:
- Barras de apoyo.
- Superficies antideslizantes.
- Duchas accesibles.
- Buena iluminación.
- Elementos de apoyo cuando sean necesarios.
La autonomía debe mantenerse siempre que sea posible, pero seguridad y autonomía no son conceptos incompatibles.
Cuidado con las alfombras y cables
Las alfombras pequeñas pueden deslizarse o doblarse.
Los cables en zonas de paso también representan un riesgo.
Conviene recorrer la vivienda imaginando que tenemos menos equilibrio y movilidad.
Muchas veces descubriremos obstáculos que antes no habíamos percibido.
La iluminación es fundamental
Levantarse durante la noche para ir al baño es habitual.
Un pasillo oscuro puede convertirse en un riesgo innecesario.
Una buena iluminación, especialmente entre el dormitorio y el baño, puede ayudar considerablemente.
El calzado importa
Las zapatillas abiertas, demasiado grandes o con suelas desgastadas pueden aumentar el riesgo de tropiezos.
Es preferible utilizar calzado que sujete correctamente el pie y tenga una suela adecuada.
Mantenerse activo ayuda a prevenir caídas
Puede parecer contradictorio, pero reducir el movimiento por miedo a caer puede aumentar el riesgo.
La actividad física adaptada ayuda a conservar:
- Fuerza muscular.
- Equilibrio.
- Coordinación.
- Movilidad.
Caminar y realizar ejercicios apropiados para cada persona puede contribuir a mantener la autonomía.
Cuando existan problemas de salud, el ejercicio debe adaptarse siguiendo las recomendaciones de los profesionales sanitarios.
Revisar la medicación
Algunos medicamentos pueden provocar mareos, somnolencia o alteraciones de la tensión.
Nunca deben modificarse por iniciativa propia, pero si aparecen mareos o inestabilidad es importante comentarlo con el médico.
¿Qué hacer después de una caída?
Aunque aparentemente no haya lesiones importantes, una caída merece atención.
Además de valorar posibles daños físicos, debemos intentar entender por qué ocurrió.
¿Tropezó?
¿Se mareó?
¿Había poca luz?
¿Perdió el equilibrio?
Encontrar la causa permite prevenir nuevas caídas.
El acompañamiento también previene
Hay personas que pueden caminar perfectamente dentro de casa pero sienten inseguridad al salir.
Un cuidador puede acompañarlas durante sus paseos y ayudarles a mantener la actividad con mayor confianza.
También puede detectar cambios en la movilidad que quizá la familia no observa inmediatamente.
Un hogar seguro sin convertirlo en un hospital
Adaptar una vivienda no significa eliminar todos los objetos personales ni transformar la casa.
El objetivo debe ser encontrar un equilibrio.
La casa sigue siendo el hogar de la persona y debe continuar resultándole familiar y agradable.
Pequeños cambios bien pensados pueden mejorar enormemente la seguridad sin modificar su esencia.
En Prefiero en Casa trabajamos para que las personas mayores puedan permanecer en su hogar el mayor tiempo posible con seguridad y calidad de vida.
Porque prevenir una caída no consiste únicamente en evitar un accidente. También significa proteger algo mucho más importante: su autonomía.