Hay una frase que escuchamos frecuentemente cuando hablamos con personas mayores: «Yo quiero quedarme en mi casa».

Es fácil comprenderlo.

Una casa no es solamente cuatro paredes. Es el lugar donde hemos vivido durante años, donde están nuestros recuerdos, nuestras fotografías, nuestros vecinos y nuestras rutinas.

Por eso, cuando una persona empieza a necesitar ayuda, muchas familias se preguntan si es posible continuar viviendo en casa.

En muchos casos, sí.

La ayuda a domicilio para personas mayores permite combinar la seguridad de recibir atención profesional con la posibilidad de permanecer en el entorno habitual.

¿Qué significa realmente envejecer en casa?

Envejecer en casa no significa necesariamente vivir solo ni hacerlo todo sin ayuda.

Significa poder permanecer en el hogar adaptando progresivamente los apoyos a las necesidades de cada etapa.

Una persona puede empezar necesitando ayuda para limpiar o hacer la compra.

Más adelante quizá necesite apoyo para ducharse.

Y posteriormente puede necesitar atención durante más horas.

El cuidado puede evolucionar junto a la persona.

El valor emocional del hogar

Los espacios conocidos ofrecen referencias.

Sabemos dónde está cada cosa.

Conocemos los sonidos.

Tenemos vecinos.

Reconocemos el camino hacia la tienda o el parque.

Esta familiaridad puede aportar una enorme sensación de seguridad.

En personas con deterioro cognitivo, además, mantener un entorno conocido puede resultar especialmente importante.

Mantener la autonomía durante más tiempo

Recibir ayuda no significa perder independencia.

De hecho, un buen servicio de ayuda a domicilio debe buscar precisamente lo contrario.

Si una persona puede vestirse sola, debe seguir haciéndolo.

Si puede preparar el desayuno, puede continuar preparándolo.

El profesional debe intervenir en aquello que realmente necesita.

Este enfoque permite conservar capacidades y autoestima.

Una atención verdaderamente personalizada

En un domicilio, la atención gira alrededor de una sola persona.

Sus horarios.

Sus gustos.

Sus costumbres.

Su comida.

Su forma de hacer las cosas.

Esta personalización es una de las principales razones por las que muchas familias valoran la atención domiciliaria.

Ayuda también para la familia

Cuando una persona empieza a perder autonomía, el cuidado suele recaer sobre los hijos o la pareja.

Al principio puede parecer manejable.

Pero las necesidades pueden crecer.

Combinar trabajo, hijos, vida personal y cuidado de un familiar puede terminar generando agotamiento.

Contar con apoyo profesional permite repartir esa responsabilidad.

La familia puede seguir cuidando, pero deja de tener que hacerlo todo.

Y eso también puede mejorar la propia relación familiar.

Un hijo puede volver a ser hijo durante una visita, en lugar de dedicar todo el tiempo a tareas relacionadas con el cuidado.

¿Qué puede hacer un cuidador a domicilio?

Dependiendo de las necesidades de la persona, la atención puede incluir:

  • Higiene y aseo.
  • Apoyo para vestirse.
  • Preparación de comidas.
  • Acompañamiento.
  • Paseos.
  • Ayuda con la movilidad.
  • Supervisión de las rutinas.
  • Apoyo doméstico vinculado al cuidado.
  • Estimulación y conversación.

No todas las personas necesitan todos estos servicios.

La clave está precisamente en personalizar.

¿Cuándo deberíamos empezar?

No existe una respuesta universal.

Pero no es necesario esperar a que exista una gran dependencia.

Empezar con unas horas de ayuda puede prevenir problemas y facilitar que la persona se acostumbre progresivamente a recibir apoyo.

Una caída, una hospitalización o una crisis familiar no deberían ser necesariamente el punto de partida.

Anticiparse permite tomar decisiones con más calma.

¿Qué ocurre cuando existe una situación de dependencia?

Las personas con un grado de dependencia reconocido pueden tener acceso a diferentes prestaciones y servicios públicos.

En la Comunidad de Madrid existe, entre otras posibilidades, la prestación económica vinculada al servicio, habitualmente conocida como Cheque Servicio.

Esta prestación permite financiar parte del coste de determinados servicios prestados por entidades acreditadas, de acuerdo con el Programa Individual de Atención correspondiente.

Prefiero en Casa es una empresa SAD acreditada por los Servicios Sociales de la Comunidad de Madrid para la prestación del Cheque Servicio a la Dependencia.

Esto nos permite acompañar a las familias que desean que su familiar continúe viviendo en su domicilio y necesita atención profesional.

Ayuda a domicilio en Madrid adaptada a cada persona

En Prefiero en Casa creemos que no existe una única manera de envejecer.

Por eso tampoco debería existir una única manera de cuidar.

Nuestro objetivo es conocer a la persona, entender sus necesidades y construir alrededor de ellas un servicio que aporte seguridad sin eliminar autonomía.

Podemos ofrecer apoyo puntual o una atención más continuada dependiendo de cada situación.

Pero detrás de cada servicio existe la misma idea: ayudar a que la persona pueda seguir viviendo con calidad de vida en el lugar que siente como suyo.

Seguir viviendo en casa también puede ser una decisión de futuro

Cuando una persona empieza a necesitar ayuda, la familia suele pensar inmediatamente en grandes decisiones.

Sin embargo, muchas veces no es necesario cambiarlo todo.

Unas horas de atención profesional, una vivienda más segura, acompañamiento y una buena organización pueden permitir que una persona continúe disfrutando de su hogar durante mucho tiempo.

Por eso es importante valorar cada caso individualmente.

Envejecer implica cambios, pero esos cambios no tienen por qué significar renunciar a nuestra forma de vivir.

En Prefiero en Casa queremos ayudar a que las personas mayores puedan conservar aquello que les proporciona seguridad, recuerdos y autonomía.

Porque cuando preguntamos dónde quieren estar nuestros mayores, muchas veces la respuesta está en nuestro propio nombre: Prefiero en Casa.