Agosto es probablemente el mes en el que más personas mayores permanecen solas.

Mientras las ciudades se vacían, muchos hijos y nietos pasan unos días fuera. Aunque las llamadas y los mensajes ayudan a mantener el contacto, no sustituyen la presencia física cuando una persona necesita apoyo en su día a día.

La respuesta a la pregunta que da título a este artículo depende de cada situación. No todas las personas mayores tienen el mismo grado de autonomía, pero conviene valorar con sinceridad cuáles son sus capacidades y qué riesgos existen antes de tomar una decisión.

No todas las personas mayores son iguales

Hay personas de más de 80 años que llevan una vida completamente independiente y otras que, con menos edad, necesitan ayuda diaria para tareas básicas.

Antes de dejar solo a un familiar conviene preguntarse:

  • ¿Puede preparar sus comidas sin dificultad?
  • ¿Recuerda tomar correctamente la medicación?
  • ¿Tiene riesgo de caídas?
  • ¿Puede pedir ayuda si ocurre una emergencia?
  • ¿Se siente seguro estando solo durante varios días?

Responder con honestidad a estas preguntas ayuda a tomar la mejor decisión.

Riesgos que aumentan en agosto

El calor intenso, la menor presencia de vecinos, el cierre de algunos comercios y la reducción de actividad hacen que el verano incremente determinadas situaciones de riesgo.

Por eso muchas familias optan por contratar un servicio de ayuda a domicilio durante estas semanas.

Una solución flexible

No siempre hace falta atención permanente.

A veces basta con una visita diaria para comprobar que todo está bien, ayudar con la comida, revisar la medicación y ofrecer compañía.

Ese pequeño gesto puede aportar una enorme tranquilidad tanto al mayor como a toda la familia.